frog butterfly pond mirroring

Kambó: la adversidad

Hace no mucho escribí que uno de los hábitats principales del ser humano es un ambiente donde las presiones le hacen expandirse.

IMG_20170522_111249_930

Dicho de otra forma, el ser humano necesita cierta medida de la adversidad para agrandarse a sí mismo, para extender las alas y para comprender y asimilar quién es y qué es realmente la vida.

Sé que a priori te va a chocar leer esto y eso es porque tu ego te ha hecho convencerte de que todo debe ser suave y fácil, apto y para todos los públicos, pero lo cierto es que eso está demasiado lejos de la realidad a pesar de ello… ¿Quién puede decir que es malo un ambiente que te hace verte entero? ¿Cómo puede ser perjudicial una situación que te hace realmente mostrarte tal y como eres? Si la meta es amarte, liberarte y colocarte donde te mereces, te aseguro que no es negativo, ni destructivo, estás construyendo a favor y utilizando las herramientas de las que dispones.

Alguien dijo que somos seres espirituales teniendo una experiencia terrenal y desde que leí esta frase se ha convertido en una de mis favoritas. Esta cita te abre hacia las brechas de las realidades que vivimos continuamente y sobre todo te empuja al verdadero motivo de tu existencia. Existes, estás aquí y lees esto porque eres un ser espiritual en busca de un auto-reconocimiento que sin duda es la única sanación, liberación y paz para el cuerpo, el corazón y la mente. En este juego donde decidiste participar existen ciertas verdades o situaciones para tener en cuenta; el análisis y la experimentación de estos acontecimientos nos lleva a aclarar quienes somos. Es esencial la comprensión de nosotros mismos para comprender también cómo responde el mundo y el cosmos en todo su conjunto.

Pero esta comprensión está lejos de buscar continuamente un motivo, una razón o un pensamiento lógico o matemático. Por raro que pueda sonarte, ésta comprensión es una compasión hacia ti mismo, hacia tu ser, hacia quién eres y hacia los que te rodean. Esa compasión es una aceptación celestial y sagrada, donde sin necesidad de encontrar una respuesta, abrazas una parte fundamental que se desprende ante ti, que emerge y que forma parte de tu momento presente, pasado y futuro.

¿Por qué no utilizamos de forma constructiva la dificultad de la vida?

Pues creo que es porque no tenemos claro el párrafo anterior. Todo “problema” se convierte en algo más llevadero cuando, de una vez por todas, íntegras que todo es pasajero. Esto es un vaivén en un tiempo ilusorio y que a pesar de nuestro empecinamiento y de nuestros trucos favoreciendo esas adversidades (la construcción de nuestro sistema político-social-económico favorece que encontremos más obstáculos), no significa realmente nada. De un soplo cientos de esos pensamientos y preocupaciones que te invaden desaparecen.

Por otro lado creo que no valoramos, desde el alma-corazón y la parte espiritual de nuestro ser, lo que realmente significa la vida. Atascados, atados y convencidos de que la vida se basa en una supervivencia relacionada con la economía, la abundancia material y convirtiendo nuestros principales propósitos en conseguir solo cosas tangibles, nos olvidamos del verdadero y sagrado significado de la propia palabra “vida” y de todo lo que engloba, a todos los niveles posibles, aquí y en la otra punta del universo.

Hace poco que volví de un viaje donde por decisión propia he vivido una experiencia que en si misma es adversa. Es adversa en el sentido físico y también en cierto sentido mental-emocional, hasta que encuentras la realidad de la adversidad y comprendes que esa magia te acompaña en cada paso que das dentro de tu propio camino: la adversidad clarifica.

La adversidad está dotada del poder para aclarar quienes somos, cuáles son nuestras verdaderas naturalezas e intenciones, qué somos capaces de hacer en momentos que son de riesgo o en límites. Porque la adversidad es una situación sagrada que nos acontece constantemente, no es algo evitable (al menos no en su mayoría) y tiñe, incluso con leves pinceladas, situaciones que parecen cándidas y sin más turbulencia. Antes de profundizar con mi experiencia y con lo que he sacado en claro, quiero explicarte la etimología de la palabra adversidad, para favorecer que tengas un concepto real de lo que significa y porqué creo que precisamente es una palabra maestra que acompaña a situaciones imprescindibles para la evolución personal, profesional y espiritual.

La palabra “adversidad” viene del latín adversitas que significa “cualidad de contrario”. El adjetivo adverso (de donde luego nace la palabra adversidad) viene del latín adversus-a-um(dirigido a, que está en frente, contrario), que es el participio perfecto del verbo advêrtere (volver hacia, dirigir a, dirigir frente). De ahí también, son sufijo de relación -arius, al adjetivo adversarius (contrario, contrincante, adversión). Advertere se forma con -ad (a, hacia) y vertere(hacer girar, volver). -Ad indica dirección hacia, de donde deriva la idea de enfrentamiento.

Por lo tanto, una adversidad es un acontecimiento o una cualidad de algo, alguien o de un suceso hacia donde nos dirigimos, normalmente, con una intención o idea para enfrentarnos y luchar contra ello. Para mí si siento la palabra me imagino que es la otra cara de la moneda y que enfrentarnos, precisamente, es intentar dividir algo que de por sí solo es completo, no admite fragmentación.

Cuando dejamos de luchar contra la adversidad hallamos una realidad mucho más cálida y amorosa. Constantemente tomamos decisiones que nos llevan a situaciones que son adversas, si aprendemos a amar esas adversidades, esas sincronicidades y realidades que el universo dispone en nuestro camino para guiarnos, viviremos la vida desde una sensación de agradecimiento que nos expande.

Y ahora sí, después de éste intenso análisis he aquí el motivo por el cual hablo de la adversidad. Decidí vivir una experiencia que ha marcado un antes y un después en mis esquemas emocionales, mentales, personales… Voy a hablaros de un contacto con una medicina chamánica diferente: kambö.

El kambö es una medicina que viene de las selvas brasileñas y peruanas

La sustancia que se utiliza es el veneno de una rana. El trabajo sagrado que se realiza y que ayuda al cuerpo a cambiar, según los chamanes se trata de un trabajo alquímico entre la fusión del veneno, al cual se relaciona con el elemento fuego, y los muchos litros de agua que tienes que tomar cuando estás en la ceremonia. El conjunto fuego-agua limpia, reestructura y guía a quien se expone a esta experiencia, que sinceramente no todo el mundo puede soportar. El contacto con esta medicina no es agradable, al menos no de primeras, la paz y tranquilidad, así como la claridad de la que os quiero hablar en este texto, ocurre cuando eres capaz de integrar incluso el peor malestar que puedes sentir porque literalmente te estás envenenando.
Más allá de los prejuicios que puedas tener o no por leer lo que he decidido hacer, te invito a seguir este texto porque la idea no es convencerte de que hagas lo mismo que yo, ya que como he dicho antes no es algo que cualquiera pueda soportar. La intención de este artículo es que comprendas que en tu momento actual existen ciertas adversidades que son profesoras para ti y solo podrás verlas así si abres el corazón y apagas, por un instante, esos pensamientos que se te amontonan en la cabeza.

La experiencia de sentir cómo el cuerpo lucha en contra de una sustancia que es un veneno y por lo tanto puede matar, me ha llevado en primer lugar a ver la vida con mucha más calma. Eso ha añadido cierto valor a mi propio camino y sobre todo lo ha mejorado, favoreciendo una sensación de prioridad hacia una enorme calidad de vida, que es lo que me merezco.

Cuando me encontraba sintiendo todos esos estados físicos no podía evitar que a su vez emergiesen diferentes emociones relacionadas con mis propios procesos personales, algunos de los cuales suelo enterrar debajo de mis alfombras internas y hago como que me he olvidado. Guiada y acompañada por la chamana, descubrí que precisamente lo que siempre hago cuando encuentro un obstáculo, antes incluso de plantearme cualquier cosa, es luchar y agarrarlo. Agarrarlo con fuerza con la intención de destruirlo, sin embargo, esos obstáculos crecen más conforme más atención les prestas y caes de lleno en una dinámica que te atrapa.

Cuando la sensación era límite, los dolores físicos y emocionales eran gigantes. No podía luchar contra lo que me estaba ocurriendo y solo me quedaba esperar a que todo pasase y que con mi fuerza interior fuese capaz de hacer “clic” en la tecla que me liberaría a nivel energético, emocional y físico, de la sensación de envenenamiento, me di cuenta de que ahí es donde se encuentra esa poderosa luz.

Esa luz se encuentra en el ojo del huracán y ese huracán, que en muchas ocasiones y a pesar de nuestras ideas, es ir de manera guerrera en contra de algo no es siempre lo que nos va a hacer obtener lo mejor. Normalmente ese enfrentamiento nos desgasta y en ese desgaste flaqueamos, nos perdemos y nos rendimos incluso ante cosas que no tienen más poder que nosotros pero que sin embargo han aprovechado ese momento de debilidad para conquistarnos.

¿Cómo en esa adversidad he hallado una claridad de mi misma, de mi entorno, de mis pensamientos y de mi confianza a la vida?

En primer lugar, porque todo ha pasado y eso no deja de ser un claro ejemplo de lo que ocurre constantemente: todo termina siendo agua pasada. En segundo lugar, porque cuanto más me enfrentaba a las sensaciones, estás más de agravaban, peor era la experiencia y más dura se hacía… Otro reflejo de lo que ocurre en la vida; más inclinada parece la cuesta cuando nos ponemos a correr para intentar recorrerla cuanto antes. Y en tercer y último lugar, porque en ese estado tan extremo sentí un enorme amor por mí misma, por aquellos que me estaban acompañando, por mi familia y por el mundo. Es muy difícil explicar esto con palabras, pero a nivel sensaciones es una expansión que abraza a cada persona que está o ha estado en mi vida y que, mágicamente, allana y simplifica incluso el más complejo run-run que habitaba en mi cabeza.

La adversidad muestra unas realidades

En primer lugar, QUIÉN ERES, en segundo lugar INTENCIONES, en tercer lugar TUS PENSAMIENTOS Y EL VALOR QUE LES DAS, en cuarto lugar TUS EMOCIONES y en quinto lugar… TUS CADENAS Y PATRONES.

Yo me vi como alguien más sencilla de lo que me muestro. Más amorosa de lo que pienso, más empática de lo que creo, más inteligente de lo que me he dicho a mí misma o de lo que he sido capaz de afrontar, más agradecida de lo que digo, más buena de lo que me creó… En definitiva, me vi como una persona a la que, por miedo al rechazo o porque a nivel social no siempre está aceptado, le cuesta ser sincera y decir: en realidad soy bastante buena persona.

¿Mis intenciones?

Mis intenciones en aquel momento, en esa adversidad en concreto eran encontrarme a mí misma y encontrándome a mí misma, lograr colaborar de forma constructiva con todos los que me conocen, ayudar pero ayudándome previamente.

Mis pensamientos tenían una gran influencia sobre mí y de hecho soy consciente de que les daba demasiado valor, después de esta adversidad todo es diferente… He decidido que no tengo que estar constantemente con un agotador análisis mental de cada circunstancia y que vale más el sentir-hacer que muchas veces el pensar.

Mis emociones, en esta adversidad, muestran realmente quien soy… Por encima de todo e incluso en los momentos de dolor, lo que más he sentido ha sido una gran admiración y compasión hacia mi misma y hacia todo. Y por último las cadenas. Lo que he podido ver gracias a esta adversidad y los patrones que las acompañan son la protección a nivel patológico, el control, la impaciencia y la falta de confianza.

Me he dado cuenta de que esta estructura a la que llegué para integrar y aceptar el KAMBO es algo muy eficaz y eficiente que se puede realizar en cualquier acontecimiento de la vida, en cualquier experiencia o suceso que implique adversidad. Después de ese telón de neblina, de resistencias, de quejas y victimismo se halla la luz y es precisamente esa luz la que clarifica. Ese “fondo del asunto” al que llegamos si somos valientes y ante todo si realmente estamos comprometidos con ser capaces de entender que incluso lo más doloroso, de nosotros mismos o de lo que vivimos, tiene un papel irremplazable y primordial en nuestro camino personal y espiritual y también en relación con el plan divino, que con tanta delicadeza trama el universo.

Gracias por leerme. Que cada adversidad clarifique tu camino y muestre, realmente, tu grandiosa naturaleza.