La realidad de un Gay en Marruecos

La realidad de un Gay en Marruecos

Mientras ser Gay en Marruecos va en contra de la misma existencia, tradición, ley y cultura de dicho país, en otras sociedades más avanzadas, la vida ya no consiste en recordar el pasado con nostalgia, ni esperar el futuro con ansiedad… ¡sino en vivir el presente con compasión, respeto y convivencia.

El mundo está cambiando al igual que mi querida ciudad Tanger. Ser diferente en mi ciudad es una novela que siempre acaba mal, donde el protagonista siempre termina sufriendo. Hay que dejar claro que igual que muchos tangerinos y por culpa de la sociedad en donde crecí, siempre pensé mal de los ‘diferentes’, y en este caso de los homosexuales. No les debía ningún respeto ni les aceptaba por muy buena gente que sean. Para mi, y desde toda mi infancia me enseñaron tanto en las escuelas como en centros espirituales que los homosexuales estaban en la misma esfera maligna que los demonios… que eran los fieles seguidores de Lot y los homosexuales de Sodoma y Gomorra. En fin… una triste realidad que como la mayoría de mis amigos nos llevó a sentir odio a toda persona, por muy buena que sea que tenga algo que ver con la homosexualidad.

Pasado el tiempo, todo eso cambió el día en el que trabaje con un supuesto aclamado ‘Gay’ en UK (United kingdom) ya fuera de mi ciudad natal Tánger. La forma de cómo se movía y hablaba me repugnaba en el aquel entonces, pero que por cuestión de trabajo le tenía que aguantar. Después de algunos meses y después de muchas charlas y por culpa de lo mal que le hablaba, el hombre a cierto punto se puso de repente muy apenado a llorar y me comentó con voz triste que no es la primera vez que alguien le trataba mal, que es algo que él llevaba sufriendo durante toda su vida. Después de dicho hecho me quedé estupefacto, no sabía qué decir, intente huir de la charla apuntando orgullosamente que a mi esas cosas no me van. pero me respondió y me explico su vida y lo mucho que ha sufrido por algo que él mismo desconocía, que a él le gustaría ser igual que los demás pero que eso para él lamentablemente no era posible. Comencé a vislumbrar… y de golpe mi conciencia tomó mando de mi ignorancia.

La vida es realmente como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido pero que todos seguimos a ciegas. Nuestra sociedad no quiere que comprendamos temas que salen del ámbito cultural y tradicional de la región. Fue en aquel entonces que comprendí que el pobre hombre no tenía la culpa de nacer distinto a los que llamamos con semejante término ‘normales’, además casi el 20% de la población mundial es… Gay!

El hombre me manifiesto que el solamente quería vivir en paz, una vida digna igual que todos los demás, quería ser aceptado y respetado por lo que es. Igual que tú y yo.

Me fui a casa y lo medite tranquilamente y llegue a la conclusión que el individuo tenía toda razón y que tenía todo el derecho de ser lo que él decida ser… que al fin del dia es su persona… su ser. Avergonzado comprendí finalmente que el estereotipo de nuestra sociedad maligna es la que nos hace crecer con un instinto protector, igual que los racistas no admiten las distintas razas, los demás no consentimos los individuos que no siguen el íntegro prototipo erigido por nuestra colectividad. Qué derecho tengo yo de odiar a una persona que nunca me ha hecho nada malo? Qué derecho tengo yo de hablar mal de una persona que ni siquiera conozco? Porque siempre atacamos a todo lo que no cabe en nuestro consorcio doble moralista.

Finalmente y más tarde volví a dirigirme al individuo y le pide perdón y le aseguraré que lo que pasó nunca va a suceder más, que he aprendido la lección. También le di las gracias por hacerme comprender mi fallo… mi error… y por hacerme comprender el respeto y la convivencia que tanto carecia durante gran parte de mi infancia. Luego le informe que después de esta experiencia aprendí que el amor y la compassion valen más que mil culturas y textos religiosos.